El Sillón de la Europa Social · 15 min
Josep Borrell Fontelles
Ex alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad

Resumen de la conversación
Josep Borrell Fontelles analiza el significado de la integración europea para España y la relación entre cohesión social y seguridad. Examina las decisiones necesarias para financiar nuevas prioridades sin sacrificar la Europa social. También explica la importancia de actuar ante los gobiernos y el Parlamento Europeo para que la sociedad civil influya en la negociación del próximo marco financiero.
Transcripción de la entrevista
Transcripción Completa y Editada: Entrevista a Josep Borrell Fontelles
Serie: «El Sillón de la Europa Social» / Proyecto «40 años de España en la UE»
Entrevistado: Josep Borrell Fontelles, Presidente de la Asociación de Antiguos Diputados del PE (desde 2026), ex Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad / Vicepresidente de la Comisión Europea (2019-2024), expresidente del Parlamento Europeo (2004-2007).
Bloque 1: Balance de los 40 años de España en la Unión Europea
Pregunta: España cumple 40 años de su incorporación a la Unión Europea. Desde su extensa trayectoria institucional en el Gobierno español, el Parlamento Europeo y la Comisión, ¿qué ha significado la integración europea para España y qué ha aportado nuestro país al proyecto comunitario?
Josep Borrell Fontelles: Estos 40 años han sido, sin duda, los mejores años de nuestra historia contemporánea. Desde la batalla de Trafalgar y la invasión napoleónica de 1808, la historia de España fue turbulenta, agitada, llena de guerras, revoluciones, golpes de Estado y guerras civiles. Estos 40 años no solo han sido de paz, sino de prosperidad y de integración activa en el mundo.
España ha aportado a la construcción europea desde el convencimiento de que la Unión era indispensable. Aportaciones españolas fundamentales han sido, por ejemplo, la creación de los Fondos de Cohesión y la figura de la Ciudadanía Europea. Nos jugamos mucho al incorporarnos al euro; aunque no estuvo exento de dificultades, hoy debemos pensar qué hubiera sido de nosotros sin el euro: habríamos quedado relegados casi como una prolongación del norte de África en lugar de ser una extensión vertebrada de la Europa continental.
Bloque 2: De la Europa Social a la Europa Geopolítica y de Defensa
Pregunta: En 1986 las prioridades eran distintas a las actuales. Hoy el debate europeo está dominado por Ucrania, Oriente Medio, seguridad, autonomía estratégica y tecnología. ¿Estamos ante un cambio de época y qué debe permanecer inalterable?
Josep Borrell Fontelles: El proyecto europeo se concibió esencialmente para construir la paz entre los europeos, evitando que los pueblos de Europa volvieran a hacer la guerra entre sí. Ese objetivo original se ha conseguido con un éxito extraordinario que a veces no valoramos suficiente.
Sin embargo, estamos claramente ante un cambio de época. La Unión Europea no fue concebida para el escenario mundial actual; se creó bajo la protección de la Guerra Fría y el paraguas militar estadounidense. Hoy el problema no es la guerra entre nosotros, sino la guerra contra nosotros o en nuestras fronteras inmediatas: la agresión a Ucrania en el este o la guerra en Oriente Medio.
En algunos conflictos la UE ha reaccionado con unidad, pero en otros —como en la tragedia de Gaza— ha faltado cohesión entre los Estados miembros. Lo fundamental del proyecto europeo es mantener la unidad al servicio de los derechos humanos y los valores democráticos, evitando dobles raseros que merman nuestra credibilidad internacional.
Bloque 3: Compatibilidad entre la inversión en seguridad y la cohesión social
Pregunta: Durante su mandato como Alto Representante promovió dotar a la UE de un lenguaje de poder y capacidades de defensa. ¿Cómo se puede compatibilizar el incremento del gasto en seguridad exterior con la protección del Estado del bienestar y la cohesión social interna?
Josep Borrell Fontelles: Durante décadas, la seguridad exterior de los europeos nos la proporcionó en gran medida y de forma gratuita Estados Unidos. Nos acostumbramos a vivir en una especie de protectorado militar, lo que nos permitió destinar más recursos que nadie a la protección social. Europa es la región del mundo donde la protección social consume más recursos, garantizando un sistema solidario de sanidad, pensiones, desempleo y apoyo a las personas con discapacidad.
Ahora Estados Unidos nos exige con razón contribuir a nuestra propia defensa. Pero sería un grave error sacrificar la Europa social a la Europa de la defensa. La defensa de un país no consiste solo en tener ejércitos o comprar armas; la defensa se construye desde una sociedad cohesionada, articulada y dispuesta a movilizarse en torno a valores comunes. El apoyo a los más vulnerables es el distintivo de una sociedad fuerte.
Sin embargo, los "Reyes Magos" no existen en economía. Si se quiere gastar más en defensa sin recortar en políticas sociales, la única vía matemática es aportar más recursos al presupuesto. Ese es el gran debate del próximo Marco Financiero Plurianual.
Bloque 4: El papel de los Estados miembros y la arquitectura presupuestaria
Pregunta: Frente al riesgo de fractura o recortes en la protección social, ¿dónde recae la responsabilidad real de la financiación del pilar social?
Josep Borrell Fontelles: El gasto social fundamental lo ejecutan los Estados miembros en sus propios países. Las pensiones, la sanidad, la educación y las ayudas a las personas con discapacidad en España las pagan los contribuyentes españoles, no Bruselas. El presupuesto de la Unión Europea tiene un papel complementario e incentivador, pero no sustitutivo.
En las negociaciones presupuestarias no hay nada blindado de antemano. Todo se decide en cada ciclo presupuestario. Por eso la política social tiene una dimensión profundamente democrática: el resultado depende de los gobiernos en el Consejo y, en última instancia, del Parlamento Europeo.
Bloque 5: Límites del Presupuesto comunitario y Capacidad Fiscal de la UE
Pregunta: ¿Posee la Unión Europea capacidad suficiente para financiar simultáneamente la defensa, la transición ecológica y la cohesión social?
Josep Borrell Fontelles: El presupuesto de la UE es reducido: no alcanza el 2% del PIB europeo. A veces se le piden peras al olmo. La Unión Europea no tiene potestad tributaria ni impuestos propios directos; reparte únicamente los recursos que los Estados le aportan.
Sería muy deseable que la UE tuviera una verdadera capacidad fiscal y recursos propios para abordar problemas globales, pero por el momento depende de las transferencias estatales. Por ello, los debates sobre el MFF exigen altura de miras político-fiscal a los gobiernos de la Unión.
Bloque 6: Vías de acción e incidencia para el Movimiento Social de la Discapacidad
Pregunta: ¿Dónde se juega la capacidad real de salvar la identidad y financiación del Fondo Social Europeo Plus (FSE+) y qué consejo da al movimiento asociativo?
Josep Borrell Fontelles: Hay tres frentes de incidencia política (lobbying) bien delimitados:
- La Comisión Europea: Colegiod de Comisarios que elabora el proyecto presupuestario inicial.
- Los Estados miembros en el Consejo: Donde prima la negociación de retornos e intereses nacionales.
- El Parlamento Europeo: La tecla más sensible políticamente. Los eurodiputados representan a la ciudadanía a través de grupos políticos transnacionales y tienen la facultad de aprobar o rechazar el presupuesto en su conjunto.
Las 100 millones de personas con discapacidad en la UE constituyen una fuerza social con un peso e influencia muy superior a su cifra. Deben hacer valer su voz ante los eurodiputados y gobiernos para garantizar que la prioridad de la justicia social quede reflejada con partidas específicas en las cifras del presupuesto, y no en meros discursos retóricos.
Bloque 7: Mensaje final
Josep Borrell Fontelles: Debemos hacer un llamamiento a preservar lo conquistado y a seguir avanzando. Imagínense qué sería de España si no hubiéramos construido esta Unión: estaríamos aislados y seríamos mucho más débiles en el escenario global. Pese a todas sus imperfecciones, la UE ha traído los 40 años más positivos de nuestra historia. No hagamos caso a quienes piden desmantelar Europa; la respuesta a los grandes retos es más cohesión, más solidaridad y más Europa.

